
La top model Heidi Klum, al final de su 4º embarazo. A las 4 semanas de dar a luz participó en el desfile de ropa interior "Victoria's Secret".
Continuamente nos encontramos con referencias falsas sobre los efectos de la alimentación de la madre en la lactancia materna. Tomar decisiones o realizar esfuerzos injustificados haciendo caso de estas falsas creencias, puede perjudicar el bienestar de la madre y conducir a empeorar su vivencia personal de la lactancia materna, así como a acortar su duración.
Estos falsos mitos vienen difundidos muchas veces precisamente por los profesionales que tratan a las madres o niños. Ya comentamos anteriormente en Crítica al artículo “Lactancia y alimentación ¡Mamá cuídate!”, publicado en la revista “Crianza natural” (nº 3), muchas de estas falsas creencias.
Nos gustaría comentar otro caso más, de tantos que leemos, a modo de muestra.
En el diario gratuito ADN del día 25 de nov. (2009) se publica el artículo de dos páginas “¿Del parto a la pasarela?” que se puede leer completo en el enlace. Dentro de éste, las siguientes afirmaciones que el periodista pone en boca de un profesional de prestigio:
El doctor Juan José Vidal sabe de lo que habla. Como jefe de Obstetricia y Ginecología de la clínica Ruber Internacional de Madrid, donde han dado a luz Victoria Beckham y la Princesa Letizia, ha tratado a muchas celebridades. “Una, conocida en todo el mundo, engordó sólo seis kilos [frente a los 11 que recomienda la OMS] durante el embarazo. Seguía la dieta más draconiana: no comía”. En ese caso, el bebé tuvo un peso correcto. Vidal cree que sí existe mayor preocupación entre todas sus pacientes por perder peso rápidamente pero no detecta efectos negativos, excepto en la lactancia. “Afecta a la cantidad y la calidad de la leche”.
Entre sus pacientes, las más preocupadas por no deteriorar el aspecto de sus pechos rechazan esta opción de antemano. “Desde el principio te dicen que ellas no van a dar el pecho”.

Angenina Jolie encaró la promoción de su película "The Changeling" luciendo ajustadísimos vestidos al poco de parir a sus gemelos
En cuanto a la cantidad de leche materna
La “cantidad” de leche que la madre produce, no depende de lo que coma la madre, sino de cuánto mama el bebé. El pecho es un sistema que se adapta en cada momento a las necesidades del bebé, fabricando más leche si el bebé quiere más y menos leche si el bebé quiere menos.
El pecho fabrica leche mientras el bebé la necesita y mama, y deja de fabricarla cuando deja de mamar. Y lo que hace que el pecho fabrique leche es, en realidad, el hecho de sacar la leche. Por tanto, cuanta más leche se saca, más leche se fabrica.
Con respecto a la nutrición, en nuestro medio, la falta de alimento o bebida en la madre no es causa de hipogalactia (escasez de leche). Sólo la desnutrición grave llega a afectar a la cantidad o calidad de la leche. Y en casos de desnutrición grave de la madre (situación de hambre, desastre humanitario) el niño está afectado por esa misma situación, por lo que la lactancia materna seguirá siendo la mejor opción.
En cuanto a la calidad de la leche materna
La composición de la leche apenas depende de lo que coma la madre:
- Las proteínas de la leche se fabrican en el mismo pecho, y no dependen de lo que la madre coma.
- La lactosa también se produce en el pecho, y tampoco depende de lo que la madre coma.
- La cantidad de grasa en la leche depende sólo en parte.
- En cuanto a vitaminas y minerales, algunas sí que varían según la dieta de la madre (ácido pantoténico, yodo); y otras no, sea cual sea la dieta de la madre (hierro, sodio, vitamina C). Las necesidades de yodo durante el embarazo y la lactancia aumentan, de ahí la recomendación de un suplemento de yodo de entre 100 y 200 microgramos diarios; salvo que en la dieta de la madre se incluya diariamente pescado de mar. No estamos con eso recomendando a la madre comer pescado diariamente, su dieta la decide ella, tanto durante la lactancia, como en el resto de su vida; únicamente hablamos de las necesidades específicas de yodo durante este período y de las recomendaciones que actualmente dan los organismos con autoridad en la materia.
Contar con una dieta más saludable o no perder peso, por tanto, no va a mejorar de forma sustancial la “calidad” de la leche que la madre produce.
Además, si destacamos la importancia de la dieta de la madre durante la lactancia, podemos inferir que, si la madre no sigue esa dieta saludable, su leche será de menor calidad y, tal vez será mejor (esto es, de mejor “calidad”) la leche artificial. Conclusión que sería radicalmente falsa. La lactancia artificial sólo puede indicarse como más recomendable que la lactancia materna, en los excepcionales casos de enfermedad de la madre incompatible con la lactancia materna (VIH, hepatitis C con VIH…).
La leche de una madre es la mejor para su hijo, la leche artificial nunca será mejor que la de su madre para un niño sea cual sea la dieta de ésta. La leche de la loba es la ideal para el lobezno y la de vaca es la ideal para el ternero, independientemente de la dieta de la loba y de la vaca. Igualmente, como mamíferos que somos, la leche de la mamífera humana es la ideal para su cría (el mamífero humano), sin que la madre tenga necesidad de seguir una dieta saludable o no perder peso para “fabricar” leche de calidad óptima para su cría.
Particularmente, nosotras entendemos por “lactancia de calidad” aquella que funciona en base a la demanda del bebé, y a la adecuada respuesta de la madre, que permite atender en todo momento las necesidades de aquél, y la madre se siente satisfecha con su lactancia.
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En cuanto a la pérdida de peso de la madre durante la lactancia
Se puede interpretar, según las palabras del artículo, que el Dr. Vidal estaría minusvalorando los efectos adversos que puede productir perder peso rápidamente sobre la salud de la madre. Y llama la atención que precisamente diga que sólo afecta a la lactancia materna, cuando no se ve afectada.
En muchas personas famosas, esta delgadez será producto de su constitución y vida sana y en otras de dietas desequilibradas o quirófano. Esto no entraremos a valorarlo.
Pero no es cierto que una dieta de adelgazamiento “Afecta a la cantidad y la calidad de la leche”. Por supuesto, no defendemos dietas absurdas, denominadas “milagro” ni durante la lactancia, ni durante cualquier otro período de la vida. Pero está demostrado que una dieta equilibrada no afecta a la calidad ni a la composición de la leche (el niño sigue engordando mientras la madre adelgaza).
Si la madre que amamanta (como la madre que da lactancia artificial, como el padre, como el que no tiene hijos) decide seguir una dieta saludable, mejor para ella, pero no mejor para el niño que es amamantado, porque, insistimos, la dieta de la madre tiene poca repercusión en la composición de la leche. Sólo la desnutrición grave llega a afectar a la cantidad o calidad de la leche.
Se nos ha otorgado a las mamíferas la capacidad de fabricar leche para nuestras crías, independientemente de cuál sea nuestra dieta.
La madre puede comer los alimentos que quiera, y no comer los que no quiera, sin que eso afecte a la producción de leche. Realizar esfuerzos injustificados perjudicaría el bienestar de la madre y conducirían a empeorar su vivencia personal de la lactancia materna, así como a acortar su duración.
Diversas fuentes nos hablan de diferentes motivos por los que las madres podríamos no tener suficiente/buena leche. Según esto, ¿que mujer “normal” va a ser capaz de amamantar?. Lo cierto es que la gran mayoría de las veces en que la madre cree no tener leche, abrumada por el catálogo de supuestos por los que le dicen “podría no tener”, no hay ningún problema para establecer una lactancia normalizada.
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En cuanto al peso de la mujer embarazada
En esta noticia se indica que, según la OMS, es recomendable aumentar al menos 11 Kg durante el embarazo. Sin embargo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la ganancia de peso recomendada es muy variable:
- En las embarazadas adultas con peso adecuado varía de 11 a 16 Kg.
- En la embarazada con peso bajo de 13 a 18Kg.
- En la embarazada con sobrepeso de 7 a 11 Kg…
Y debe hacerse de forma personalizada, pues se analizan también factores constitucionales, como la estatura materna.
En este mismo artículo, “¿Del parto a la pasarela?”, la nutricionista Nuria Pardillo dice que una embarazada no tiene por qué ganar “más de 6 ó 7 Kg., 12 sólo en el caso de gemelos”.
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En cuanto a la decisión de no dar el pecho, que comenta el Dr. Vidal sobre sus pacientes
El motivo que parecen tener sus pacientes para no dar el pecho, “celebrities” en muchos casos (a las que se dedica el artículo “¿Del parto a la pasarela?”), es sobre todo la urgencia por retomar la vida pública (donde no hay lugar para el bebé), comenzar trabajos de largas jornadas, rodajes intensos, etc.
En definitiva, largas separaciones madre-bebé, incompatibles con una lactancia materna exclusiva y a demanda y poca información o escaso interés por compatibilizar trabajo y lactancia materna (posible, tal como explicamos en nuestros artículos “Extracción, conservación y administración de leche materna”).
Respetamos todas las opciones, pero la madre tiene derecho a decidir contando con buena información y no según falsos mitos.
“Las más preocupadas por no deteriorar el aspecto de sus pechos rechazan esta opción de antemano”.
En el aspecto del pecho influyen sobre todo la edad, factores genéticos y la cantidad de grasa corporal. Se va deformando poco a poco con cada periodo de menstruación, por los cambios hormonales del ciclo. La mayor deformación es responsabilidad del embarazo y de los primeros días postparto. La duración de la lactancia influye menos en el aspecto de las mamas.

Angelina Jolie posa amantando a uno de sus gemelos recién nacidos. Esta fotografía forma parte de una serie, captadas por Brad Pitt, compañero sentimental de la estrella, en la intimidad.
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Muchas de nosotras nos hemos encontrado, al inicio y durante nuestras lactancias, con información no veraz sobre lactancia materna, que nos ha generado dudas y dificultades que, de otro modo, no hubiéramos tenido.
Una de las mejores maneras de fastidiar la lactancia materna es asustar a la madre, convencerla de que dar el pecho es muy difícil y hace falta que se dé la confluencia de muchos factores (difíciles en esos momentos). Es una estrategia habitual de los fabricantes de leche artificial, cuya publicidad utiliza maneras sutiles, con un lenguaje que sugiere que dar el pecho es difícil.
Lo que nos mueve a las voluntarias de la asociación SINA a investigar y escribir sobre lactancia materna es allanar el camino a otras madres, facilitarles el acceso a información veraz y adecuada a las recomendaciones de los organismos con autoridad en la materia (basadas en la evidencia científica). Estamos convencidas de que todo ello facilitará a las madres establecer una lactancia feliz para ellas y sus bebés.
“La lactancia materna no es una delicada flor de invernadero, sino una de las funciones más robustas de nuestro organismo. Una función vital (no para la madre, pero sí para su cría). Todos nuestros órganos pueden fallar (de algo hay que morir), pero quedarse sin leche es tan raro como tener un paro cardíaco o una insuficiencia renal.”
“Un regalo para toda la vida“. Carlos González, Pediatra y escritor
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Elisa Medina y Mar Alegre, madres voluntarias de SINA
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BIBLIOGRAFIA:
-“Un regalo para toda la vida“. Carlos González. Editorial Temas de Hoy.
-”Lactancia Materna: Guía para profesionales“. Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP). Monografía de la AEP nº 5. Ediciones ERGON. 2004
-”Manual práctico de asesor@s de lactancia y prevención en la crianza”. Escuela de ecología de la crianza y la educación (SINA).








excelente artículo, me ha encantado. Enhorabuena chicas!
Cuánto trabajo queda por hacer……..
cuando leo esas estupideces en prensa, me pongo mala.
Seguid así!!!