Se llama alimento complementario a cualquier alimento que se le dé al bebé, además de la leche (materna o artificial).
El término “complementario” indica que hay otro alimento “principal”: la leche, y que lo demás que se le dé al bebé es sólo un complemento.
Es conveniente que tengas en cuenta algunas indicaciones en relación a la introducción de la alimentación complementaria:
- No obligar nunca a comer a un niño.
- Dar exclusivamente leche materna hasta los 6 meses: ni papillas, ni zumos, ni agua, ni infusiones, ni nada.
Excepción: le puedes dar otro alimento antes de los 6 meses (no antes de los 4) si el niño claramente pide comida y hace ademán de llevarla a la boca; o si te incorporas al trabajo y no puedes o no quieres sacarte leche (en este caso, es mejor adelantar la introducción de la alimentación complementaria que darle leche artificial).
- A partir de los 6 meses empezar a ofrecerle otros alimentos, siempre después del pecho. A partir de esa edad, una posibilidad (si te separas de tu hijo durante unas horas para acudir al trabajo u otras actividades), es que tome alimentos diferentes a tu leche mientras esté con la persona cuidadora y que mame cuando estés con él.
No suprimir tomas para dar otros alimentos. Lógicamente, se saltará tomas mientras estás en el trabajo, pero ya compensará mamando más a tu vuelta.
- Ofrecer los alimentos nuevos de uno en uno, con varios días de separación; empezar con pequeñas cantidades.
- Empezar con los cereales con gluten (trigo, cebada, centeno o avena) cuando todavía esté mamando (si le vas a dar pecho 1 año o más, puedes empezar a los 8 ó 9 meses); e introducirlo muy poco a poco. Recientes estudios confirman que la lactancia materna disminuye el riesgo de celiaquía.
- Escurrirle los alimentos, no llenarle la barriga con caldo o agua de cocción.
Si toma pecho a demanda, ya toma suficiente leche, y de la mejor calidad. No necesita (ni le conviene) ninguna otra leche, ni derivados lácteos, ni yogures (aunque diga en la etiqueta que es “especial para bebés”), ni papillas lacteadas (si le das papillas de la farmacia, que no sean “lacteadas”, ni las prepares con leche artificial).
- No dar alimentos que suelen causar alergia (sobre todo: leche de vaca y derivados, huevos, pescado, soja, cacahuetes y cualquier otro que produzca alergia a algún miembro de la familia) hasta los 12 meses de edad.
- No añadir azúcar a los alimentos del bebé, tampoco sal (o el mínimo posible). La ingesta de azúcar y sal en los niños mayores y adultos ya es demasiado alta, cuanto más tarde empiece a acostumbrarse, mejor.
- Seguir dando el pecho, hasta los 2 años o más.
- El orden de los distintos alimentos es irrelevante: no hay una edad para la fruta, una edad para los cereales, una edad para la carne…
- No es necesario que el niño siga un horario fijo para comer. No tiene importancia el momento del día (comida, merienda o cena) en que se dé cada alimento (no hay una hora para la fruta, una hora para los cereales…).
- A partir del año, puede comer de todo, salvo que haya un motivo médico específico.
- Un detalle que puede serte de utilidad: no es necesario preparar “papillas”, esto es, triturar alimentos específicamente para preparar la comida del bebé. Se puede cocinar casi la misma comida para el bebé y los adultos: cocina sin sal y añade la sal y salsas después de apartar la porción de tu hijo. Así, por ejemplo, la verdura o el arroz hervido se puede aplastar con el tenedor; lo mismo que las legumbres (al principio, apartando la piel dura de garbanzos y alubias); el pollo o la carne se puede cortar a tiras finas -transversales a la fibra-; la fruta, puedes cortarla en finas rodajas, como la pera o el plátano, u ofrecerle gajos de mandarina o naranja (el bebé puede chupar un gajo mientras lo sujetas para que no se atragante).
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Piensa que el principal objetivo de la alimentación complementaria es que los niños se vayan acostumbrado gradualmente a la alimentación normal de los adultos: el niño que, en lugar de comerse una papilla de “nueve cereales”, que le da su madre, insistiendo y distrayéndolo, come medio macarrón pero contento y feliz y con su propia mano, está aprendiendo a comer solo, a masticar, a disfrutar con la comida y a comer lo que comemos los adultos. Es mejor que el niño pase del pecho a la comida normal en un proceso gradual (desde los 6 meses, hasta varios años después), que hacerle pasar por varios “destetes”, como ocurriría si pasa: del pecho al biberón, del biberón a la papilla y de la papilla, a la comida normal.
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PROYECTO ARMONIZA (SINA)
BIBLIOGRAFIA:
-“Un regalo para toda la vida“. Carlos González. Editorial Temas de Hoy.
-“Mi niño no me come”. Carlos González. Editorial Temas de Hoy.
-”Lactancia Materna: Guía para profesionales“. Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP). Monografía de laAEP nº 5. Ediciones ERGON. 2004
-”Manual práctico de asesor@s de lactancia y prevención en la crianza”. Escuela de ecología de la crianza y la educación (SINA).




